17 de octubre de 2011
14 de octubre de 2011
Nada es como era
El sol se asoma algo cansado
Nubes pasajeras
Mirándolas yo sigo andando
Puede ser que empiece a recordar
Puede que no
Y así, sentada en esa piedra
Mirando alrededor
No hay nada mas ni nadie cerca
Que me pueda hacer sentir mejor
Y aunque no sepas donde estoy
Pensando lo mejor me voy
Pensando lo mejor me fui
El sol se asoma algo cansado
Nubes pasajeras
Mirándolas yo sigo andando
Puede ser que empiece a recordar
Puede que no
Y así, sentada en esa piedra
Mirando alrededor
No hay nada mas ni nadie cerca
Que me pueda hacer sentir mejor
Y aunque no sepas donde estoy
Pensando lo mejor me voy
Pensando lo mejor me fui
Hoy como
cualquier otro dia estaba en la compu, pero lo que hice hoy fue ponerme a
revisar los marcadores (favoritos) y entre páginas, blogs, videos, canciones, y
demás cosas encontré un grupo de factbook. Sinceramente me parece uno de los
mejores que leí. Y es por eso que Quieri compartirlo con ustedes. Decía así:
“Un día, cuando era estudiante de secundaria, vi a un compañero
de mi clase caminando de regreso a su casa. Se llamaba Carlos. Iba cargando
todos sus libros y pensé:
"¿Por qué se estará llevando a su casa todos los libros el viernes? Debe ser un “mateo". Yo ya tenía planes para todo el fin de semana.
Fiestas y un partido de fútbol con mis amigos el sábado por la tarde, así que me encogí de hombros y seguí mi camino.
Mientras caminaba, vi a un montón de chicos corriendo hacia él. Cuando lo alcanzaron le tiraron todos sus libros y le hicieron una zancadilla que lo tiró al suelo.
Vi que sus gafas volaron y cayeron al suelo como a tres metros de él. Miró hacia arriba y pude ver una tremenda tristeza en sus ojos. Mi corazón se estremeció, así que corrí hacia él mientras gateaba buscando sus gafas. Vi lágrimas en sus ojos.
Le acerqué a sus manos sus gafas y le dije:
- Esos chicos son unos tarados, no deberían hacer esto.-
Me miró y me dijo:
- Gracias.-
Había una gran sonrisa en su cara; una de esas sonrisas que mostraban verdadera gratitud.
Le ayudé con sus libros. Vivía cerca de mi casa. Le pregunté por qué no lo había visto antes y me contó que se acababa de cambiar de una escuela privada. Yo nunca había conocido a alguien que fuera a una escuela privada.
Caminamos hasta casa. Le ayudé con sus libros; parecía un buen chico. Le pregunté si quería jugar al fútbol el sábado conmigo y mis amigos, y aceptó. Estuvimos juntos todo el fin de semana. Mientras más conocía a Carlos, mejor nos caía, tanto a mí como a mis amigos. Llegó el lunes por la mañana y ahí estaba Carlos con aquella enorme pila de libros de nuevo. Me paré y le dije:
- Hola, vas a sacar buenos músculos si cargas todos esos libros todos los días . -
Se rió y me dio la mitad para que le ayudara.
Durante los siguientes cuatro años nos convertimos en los mejores amigos. Cuando ya estábamos por terminar la secundaria, Carlos decidió ir a la Universidad del Sur y yo a la del Norte. Sabía que siempre seríamos amigos, que la distancia no sería un problema. Él estudiaría medicina y yo administración, con una beca de fútbol.
Llegó el gran día de la Graduación. Él preparó el discurso. Yo estaba feliz de no ser el que tenía que hablar. Carlos se veía realmente bien. Era uno de esas personas que se había encontrado a sí mismo durante la secundaria, había mejorado en todos los aspectos, se veía bien con sus gafas. Tenía más citas con chicas que yo y todas lo adoraban. ¡Caramba! Algunas veces hasta me sentía celoso... Hoy era uno de esos días. Pude ver que él estaba nervioso por el discurso, así que le di una palmadita en la espalda y le dije:
- Vas a estar genial, amigo.- Me miró con una de esas miradas (realmente de agradecimiento) y me sonrió:
- Gracias,- me dijo.
Limpió su garganta y comenzó su discurso:
- La Graduación es un buen momento para dar gracias a todos aquéllos que nos han ayudado a través de estos años difíciles: tus padres, tus maestros, tus hermanos, quizá algún entrenador... pero principalmente a tus amigos. Yo estoy aquí para decirles que ser amigo de alguien es el mejor regalo que podemos dar y recibir y, a este propósito, les voy a contar una historia.
Yo miraba a mi amigo incrédulo cuando comenzó a contar la historia del primer día que nos conocimos. Aquel fin de semana él tenía planeado suicidarse. Habló de cómo limpió su armario y por qué llevaba todos sus libros con él: para que su madre no tuviera que ir después a recogerlos a la escuela. Me miraba fijamente y me sonreía.
- Afortunadamente fui salvado. Mi amigo me salvó de hacer algo irremediable.
Yo escuchaba con asombro como este apuesto y popular chico contaba a todos ese momento de debilidad. Sus padres también me miraban y me sonreían con esa misma sonrisa de gratitud. En ese momento me di cuenta de lo profundo de sus palabras:
-"Nunca subestimes el poder de tus acciones: con un pequeño gesto, puedes cambiar la vida de otra persona, para bien o para mal. Dios nos pone a cada uno frente a la vida de otros para impactarlos de alguna manera".
-"Los amigos son ángeles que nos llevan en sus brazos cuando nuestras alas tienen problemas para recordar como volar“.
-“Hay personas que se dedican a iluminar las vidas de otros con su alegría, y su cariño, y eso a veces vale mucho.”
"¿Por qué se estará llevando a su casa todos los libros el viernes? Debe ser un “mateo". Yo ya tenía planes para todo el fin de semana.
Fiestas y un partido de fútbol con mis amigos el sábado por la tarde, así que me encogí de hombros y seguí mi camino.
Mientras caminaba, vi a un montón de chicos corriendo hacia él. Cuando lo alcanzaron le tiraron todos sus libros y le hicieron una zancadilla que lo tiró al suelo.
Vi que sus gafas volaron y cayeron al suelo como a tres metros de él. Miró hacia arriba y pude ver una tremenda tristeza en sus ojos. Mi corazón se estremeció, así que corrí hacia él mientras gateaba buscando sus gafas. Vi lágrimas en sus ojos.
Le acerqué a sus manos sus gafas y le dije:
- Esos chicos son unos tarados, no deberían hacer esto.-
Me miró y me dijo:
- Gracias.-
Había una gran sonrisa en su cara; una de esas sonrisas que mostraban verdadera gratitud.
Le ayudé con sus libros. Vivía cerca de mi casa. Le pregunté por qué no lo había visto antes y me contó que se acababa de cambiar de una escuela privada. Yo nunca había conocido a alguien que fuera a una escuela privada.
Caminamos hasta casa. Le ayudé con sus libros; parecía un buen chico. Le pregunté si quería jugar al fútbol el sábado conmigo y mis amigos, y aceptó. Estuvimos juntos todo el fin de semana. Mientras más conocía a Carlos, mejor nos caía, tanto a mí como a mis amigos. Llegó el lunes por la mañana y ahí estaba Carlos con aquella enorme pila de libros de nuevo. Me paré y le dije:
- Hola, vas a sacar buenos músculos si cargas todos esos libros todos los días . -
Se rió y me dio la mitad para que le ayudara.
Durante los siguientes cuatro años nos convertimos en los mejores amigos. Cuando ya estábamos por terminar la secundaria, Carlos decidió ir a la Universidad del Sur y yo a la del Norte. Sabía que siempre seríamos amigos, que la distancia no sería un problema. Él estudiaría medicina y yo administración, con una beca de fútbol.
Llegó el gran día de la Graduación. Él preparó el discurso. Yo estaba feliz de no ser el que tenía que hablar. Carlos se veía realmente bien. Era uno de esas personas que se había encontrado a sí mismo durante la secundaria, había mejorado en todos los aspectos, se veía bien con sus gafas. Tenía más citas con chicas que yo y todas lo adoraban. ¡Caramba! Algunas veces hasta me sentía celoso... Hoy era uno de esos días. Pude ver que él estaba nervioso por el discurso, así que le di una palmadita en la espalda y le dije:
- Vas a estar genial, amigo.- Me miró con una de esas miradas (realmente de agradecimiento) y me sonrió:
- Gracias,- me dijo.
Limpió su garganta y comenzó su discurso:
- La Graduación es un buen momento para dar gracias a todos aquéllos que nos han ayudado a través de estos años difíciles: tus padres, tus maestros, tus hermanos, quizá algún entrenador... pero principalmente a tus amigos. Yo estoy aquí para decirles que ser amigo de alguien es el mejor regalo que podemos dar y recibir y, a este propósito, les voy a contar una historia.
Yo miraba a mi amigo incrédulo cuando comenzó a contar la historia del primer día que nos conocimos. Aquel fin de semana él tenía planeado suicidarse. Habló de cómo limpió su armario y por qué llevaba todos sus libros con él: para que su madre no tuviera que ir después a recogerlos a la escuela. Me miraba fijamente y me sonreía.
- Afortunadamente fui salvado. Mi amigo me salvó de hacer algo irremediable.
Yo escuchaba con asombro como este apuesto y popular chico contaba a todos ese momento de debilidad. Sus padres también me miraban y me sonreían con esa misma sonrisa de gratitud. En ese momento me di cuenta de lo profundo de sus palabras:
-"Nunca subestimes el poder de tus acciones: con un pequeño gesto, puedes cambiar la vida de otra persona, para bien o para mal. Dios nos pone a cada uno frente a la vida de otros para impactarlos de alguna manera".
-"Los amigos son ángeles que nos llevan en sus brazos cuando nuestras alas tienen problemas para recordar como volar“.
-“Hay personas que se dedican a iluminar las vidas de otros con su alegría, y su cariño, y eso a veces vale mucho.”
No lo olviden nunca ...
13 de octubre de 2011
La vida es
demasiado corta para tener remordimientos. Ama a la gente que te
trata bien y olvídate de los que no lo hacen.
Todo
mundo quiere tener un amigo, pocos se toman la molestia de ser uno.
Cuando pierdes
algo bueno es porque te mereces algo mejor.
La mejor manera
de ganar confianza en
tí mismo es
hacer lo que tienes miedo de hacer.
Deja
que tu sonrisa cambie el mundo,
pero no dejes que el mundo cambie tu sonrisa.
Cualquier hombre
puede amar a un millón de chicas, pero tiene que ser un verdadero hombre para amar a una
sola chica de
mil maneras.
Los celos no
siempre son falta de confianza. La mayoría de las veces es
sólo miedo de perder.
Todo
lo que una chica necesita, es que tú la necesites.
Las promesas se hacen para
ser cumplidas.
La verdad no dejo de sorprenderme. Y tal como se lo dije hoy a
una amiga, no me entiendo ni yo misma. Hoy en el cole, me fue bien. Va, creo
que todo el día. Con mi mejor amiga la pase también genial, aunque no pude ver
a mi prima hablé con ella, le mandé un sms a Pauli y hablamos cuando me llamó
al cel, fui a baile y me encontré con las chicas, Maru me devolvió el reloj, y
sin embargo, nada. Estoy con
cero onda. Estoy como tirada para abajo. Sin energía. Con ganas de gritar, de
separarme o distanciarme de todo por un día aunque sea. A veces estoy hasta con ganas de llorar
sin saber la razón. Y reiterando, tal como le dije a una amiga, no me entiendo
ni yo. Tengo mis momentos de felicidad pura, aburrimiento, tristeza, risas, bajón,
felicidad de nuevo, tristeza. Y no logro entender por qué me pasa esto.
Es raro en sí esto que cuento, pero tengo que admitir que ya no es tan raro
en mí.
Lo sé, probablemente suene raro o lo que se les ocurra. Pero
estoy contenta. La razón? Acá
va:
Estaba hablando con un
amigo, sobre él, su situación con la chica que le gusta. Sobre cómo se siente,
cómo podía hacer para mejorar, y después hablamos de mí. Hablamos de que, a
pesar de que algunas chicas podemos tener algunos de los llamados ‘pretendientes’,
eso no da lugar a que nos haga sentir bien. Y aunque parezca raro es así. En mi
caso, los chicos no siempre me buscan por mi sentido del humor, mis habilidades,
mis gustos, en fin, por mi personalidad.
Sino que varias veces buscan algo más. En vez de mostrarse tal como son, algunos
varios te envuelven con sus chamuyos, sus máscaras, sus mentiras, y después de
conseguir lo que querían, listo. Pasas a ser una mas de sus listas inútiles.
Pero, volviendo al grano, me conecté a MSN.
Hacía mucho que no entraba. Y al iniciar sesión alguien me había agregado. Al aceptarlo
y empezar a hablar, vi que era un chico en verdad hermoso. Aunque
pueda parecer una pavada, me puso contenta. Pensar que no lo tenía (ni lo
tengo) en Facebook. Y aunque hayamos
hablado re poco y que no sabíamos bien por donde empezar. Fue muy irónico. Porque
minutos antes me había puesto a pensar en el tiempo que hace que no me gusta
nadie, en el tiempo que hace que no me enamoro, en el tiempo que hace que no
estoy con nadie. Y minutos después, al abrir el MSN me aparece esto. Casualidad? No sé. Si bien él puede no ser
nadie importante en mi futuro (ojala que sí), puedo bien tomar esta situación como
una especie de ‘señal’. Una señal de que no tengo que bajar los brazos. Que la
persona que merezco puede estar ahí, esperándome. Y que algún día la voy a
encontrar. Que sólo es cuestión de tiempo.
A decir verdad, no se muy bien a qué quise llegar con todo esto. Pero hacía bastante ya que no escribía nada. Y esto no me pasa todos los días. Es más, todavía estoy feliz; tengo una sonrisa dibujada. Y por ende quise compartirlo acá, como tantas otras cosas.
Ojala esta sea mi hora. Mi momento de encontrar a esa persona que hasta ahora sigo esperando. A ese ‘alguien’ que no se quién es. A una persona que tiene una parte de mí. Ojala pudiera ser él… Digamos que en el fondo, siento que es difícil, que puede ser uno más de los que sólo quieren chamuyarse a cualquier chica. Pero a la vez hay una vocecita (o ni si quiera una vocecita), es algo que me da a entender que, todo puede pasar. Que tal vez esta pueda ser mi oportunidad. Asíque deséenme suerte. La verdad, deseo algo así, de corazón, desde hace bastante tiempo. Deseo conmigo a mi otra mitad. Ojala sea él el indicado, o que al menos llegue pronto…
A decir verdad, no se muy bien a qué quise llegar con todo esto. Pero hacía bastante ya que no escribía nada. Y esto no me pasa todos los días. Es más, todavía estoy feliz; tengo una sonrisa dibujada. Y por ende quise compartirlo acá, como tantas otras cosas.
Ojala esta sea mi hora. Mi momento de encontrar a esa persona que hasta ahora sigo esperando. A ese ‘alguien’ que no se quién es. A una persona que tiene una parte de mí. Ojala pudiera ser él… Digamos que en el fondo, siento que es difícil, que puede ser uno más de los que sólo quieren chamuyarse a cualquier chica. Pero a la vez hay una vocecita (o ni si quiera una vocecita), es algo que me da a entender que, todo puede pasar. Que tal vez esta pueda ser mi oportunidad. Asíque deséenme suerte. La verdad, deseo algo así, de corazón, desde hace bastante tiempo. Deseo conmigo a mi otra mitad. Ojala sea él el indicado, o que al menos llegue pronto…
3 de octubre de 2011
When you’re caught in a lie
And you got nothing to hide
When you’ve got nowhere to run
And got nothing inside
It
tears through me
You though that you knew me
You though that you knew
I’m not perfect but I keep trying
‘Cause that’s what I said I would do from the start
I am
no alive if I’m lonely
So please don’t leave
Was it something I said or was it just my personality
Suscribirse a:
Entradas (Atom)








