
Enchufé
el celular al equipo de música. Busqué “18” de Moby. Ya subí la temperatura de la
estufa. Y siento que quiero dormir un rato. Sin embargo, aunque no creí que
fuera posible, nuevamente tengo ganas de escribir. Es cierto, hace tiempo dejé
de hacerlo con frecuencia, pero ahora lo estoy haciendo por una cosa que pasó
hoy.
Voy a empezar contando que me desperté
mal. Ya desde la mañana sentía una angustia rara. Y si bien casi nunca me
acuerdo de lo que sueño, hoy sí, me acordé. Pero me levanté como siempre y fui
al colegio, tratando de imaginar que era un solo día más, pero no funcionó. Ya
me había decepcionado de mi misma ayer, cuando mi profesora de física entregó
los exámenes. Me saqué un 5, y tengo que levantar un 6 que tengo en el primer
trimestre. Me dio mucha bronca, porque yo sabía sobre el tema. Hubiera podido
aprobar. Y de hecho el mayor puntaje perdido fue por causa de un error tan
simple como pocas cosas lo son hoy en día. Pero al fin y al cabo, me decepcioné
de mi misma. Por otro lado, hoy participé en la clase, sentí que estaba
reparando mi error con el último examen que había rendido, y dentro de todo la
hora se pasó rápido.
Y acá empezó a empeorar. Me acaba de dar como
una mínima puntada de sólo acordarme, pero la sentí igual. En la segunda hora
me entregaron el examen de geografía, para el cual había estudiado mucho, y
hasta creí que tenía posibilidades de que me hubiera ido bien. Pero no, no fue
así. Cuando vi la nota, no dije nada. Me sentí decepcionada de mi misma una vez
más. Por lo que me acerqué a la profesora y le pedí si me dejaba ir a hablar un
rato con la psicopedagoga. Si mal no recuerdo, apenas salí del salón, relajé
los músculos de la cara y se me fueron escapando de a poco las lágrimas. Me fui
al baño y entré al que está al fondo. Cerré la puerta y me quedé ahí en
cunclillas tapándome la cara. No tengo mucha noción del tiempo, pero habré
estado unos diez minutos así. Es más, en un momento iba a salir para
refrescarme un poco la cara, pero como escuché que dos chicas venían no salí y
traté de que ni si quiera supieran que había alguien ahí adentro. Hasta que se
fueron, me lavé la cara, y me fui a buscar a Grace, la psicopedagoga.
Sabía que necesitaba hablar con ella. Yo sé
que cuento con varias personas en el colegio, pero necesitaba estar prácticamente
sola, contenida, y sobre todo, necesitaba entender qué me estaba pasando, o por
qué estaba tan angustiada. Asique fui y enseguida me atendió. Cuando me senté a
hablar con ella, no sabía por donde empezar. Y cuando se me ocurrió, por alguna
razón me puse tan mal que, hasta que no me calmé, no pude hablar, porque me pasó
algo que detesto. No podía hablar porque me ganaba el llanto. Fue más fuerte
que yo y lo solté.
Cuando empecé a hablar, de a poco empecé a relajarme
cada vez un poquito más. Me costó, lo admito, y en el medio del relato también
tenía que agarrar uno de los pañuelos que me dio ella para secarme las lágrimas.
Pero más allá de eso pude entender un poco mejor las cosas. Y más que nada, me
sentí contenida. Mas allá de que Grace no haya dicho mucho, porque de hecho
nunca lo hace, soy yo la que debe hablar; pero me sentí escuchada, ayudada,
entendida. Pude liberar una carga que, aunque no me daba cuenta, al no hablar
de eso, o hasta escribir sobre eso, me
estaba matando.
Le conté qué había soñado a la mañana porque
dentro de todo bastante me acordaba. Soñé cosas que no me dejaron con más que
una angustia inexplicable. Soñé con mi tía.
Estaba yo con un grupo de gente en una especie de cine, y ella en un
momento se para en una tarima, queda mas alta que yo y los demás. Se larga a
llorar y empieza a gritar con una mezcla de enojo y tristeza. Parecía como si
demostrara que yo la hubiera decepcionado. De hecho empezó a hablarme a mí,
pero no entendí bien sus palabras, sé que no estaba de acuerdo con algunas
cosas que me dijo. Lo más raro es que esas cosas que me daba a entender yo no
las hacía ni las hago. Ahora que me acuerdo, también soñé con especies de
exámenes y chicas y chicos de otras divisiones que venían a decirme que todo
iba a estar bien, que no me pusiera mal. Asique me explicó un poco lo que venía
pasando y me ayudó a analizar qué significaba un todo eso mediante algunas
suposiciones.
Mientras tanto, al lado se escuchaban gritos,
llanto, y hasta miraba como se movía la especie de “pared” que separa al
gabinete de ese sector. Cuando salí ya mucho mas calmada, me encontré con Tatu.
Pero venía tan liberada que poco entendí sobre algunas cosas que me dijo. Una
de ellas la entendí cuando subí. Me encontré con que la mayoría estaba afuera
de los salones. Sucedió que como todo el personal del colegio tuvo una reunión
con los directivos el día anterior, se ajustaron ciertos detalles que tienen
que ver con nosotros, los estudiantes. Y uno de ellos fue el uso del uniforme.
Lo que pasó fue que una preceptora se puso a ‘hablar’ con una alumna porque no
tenía el uniforme adecuado, y como discutieron se la llevó a dirección para
hablar con otros de los directivos. Eso era lo que ocasionaba tanto lío al
lado.
Al volver cada 4to a su salón, nos tocaba una
hora más con la profesora de Geografía. Cuestión que nos pusimos a hablar sobre
lo que había pasado hacía unos minutos afuera, sobre el tema del uniforme, la
chica en dirección, la preceptora. Y ese fue nuestro tema principal. Nuestra
preceptora. Empezamos a expresarle el trato que tiene hacia nosotros. Cómo nos
sentíamos cuando ella nos venía a retar, la mayor parte de las veces, sin razón
alguna. Le contamos toda la situación. Y la particularidad que tiene esta
profesora es que sabe escucharnos, entendernos, y ayudarnos. Por lo que su
intención fue que nos pusiéramos un poco en el lugar de esta preceptora para
entender por que el mal trato hacia nosotros, aunque no lo justificara.
Ahí siguió todo. Empezó a hablar sobre algo
que recuerdo, dentro de todo, bastante a menudo. Empezamos a hablar sobre la
situación que la preceptora tuvo que vivir con Pancho, su hijo y amigo mío, y
sobre Martín, su marido y amigo de mis papás. Todos empezamos a rearmar un poco
la historia, de cómo ya no están porque habían fallecido en un choque hace ya 6
años. Cuando la profesora nos lo recordó y empezó a comentar sobre lo difícil que
sería pasar por esa situación, se le quebró la voz. Y en ese momento nos
quebramos todos con ella. Vi a chicas secarse unas lágrimas sinceras que les
salieron cuando iban escuchando hablar a la profesora. Fue algo que nunca habría
imaginado que pasaría. Pero sucedió, y en ese momento volvió a vencerme algo
superior a mi misma y se me empezaron a caer las lágrimas.
Me acordé de lo que fue la pérdida de mi amigo
a los 10 años. Me estoy acordando de lo asustada que me sentí el día que
llamaron a casa para contar lo que había pasado. Me acuerdo como si hubiera
sido ayer. Estaba caminando y lo ví a mi papá tirado o recostado en el puf, con
las manos atrás de la cabeza (como almohada). Me acuerdo que le pregunté si
estaba bien o qué le pasaba y no me contestó nada. Fue ese el momento en el que
me di cuenta de que algo iba muy mal y me asusté, hasta que mi mamá me contó
que había pasado y lo entendí. Me acuerdo de cuando llegamos al colegio y todas
eran miradas de desconcierto. Pocos eran los que hablaban. Hasta que nos
llamaron a nosotros y al C al patio verde, y nos empezaron a hablar sobre lo
que había pasado. Me acuerdo que escuché todo con claridad. Me acuerdo de ver a
todos llorando. Y sin embargo yo miraba para abajo y no decía ni hacía nada.
Pero cuando empezamos a subir las escaleras me pasó lo mismo que hoy. No pude
aguantar mas hasta tal punto que no pude contener las lágrimas de ninguna
forma. Me acuerdo de estar abrazada a mi álbum de stikers, casi tapándome la
cara porque, hasta el día de hoy, muy pocas veces he llorado con gente viéndome.
Asique nada, digamos que ahí terminó masomenos
todo. Después del cole, como estaba lloviendo y Manu no iba al centro, Tade me
preguntó si quería ir con ellos y acepté. Y creo que fue lo mejor que pude
hacer, porque desde ese momento estuve mucho mejor. Fue la primera vez que me
reí sinceramente en el día con los chicos. Hable bastante con Agus, con Tade
mismo, hasta con Coco. Pero con todos la pase bien, enfoqué la cabeza en otra
cosa prácticamente sin darme cuenta. Después fuimos a educación física y también
se me pasó volando.
Igualmente, cuando hoy estaba hablando con
Grace, me di cuenta de algo con unas palabras que dijo ella. “Lo que pasa es
que tu amiga ya no tiene tiempo para vos, sino que tiene mas interés en esa
banda”. No recuerdo bien si fueron las mismas, pero esa fue la idea, y en el
día de hoy lo admití. Venía poniéndome mal porque esa misma chica es quien llegó
a decirme que era “prácticamente una de las únicas buenas personas en las que
se puede confiar en ese colegio”. Esas fueron sus palabras días antes de las
vacaciones de invierno. Hoy? Hoy me saluda como si fuera una chica nueva. Ya no
tengo tema de conversación con ella. Desde que le empezó a gustar una banda
coreana siento que me desplazó. Es esa la verdad. Ya la mayoría sabe que tengo
una especie de xenofobia para con las personas asiáticas. Me pongo incómoda o
nerviosa inconscientemente cuando estoy con una persona de nacionalidad china,
coreana, japonesa, (etc) hasta en un ascensor. Es algo que no controlo. Y la única
vez que intenté ver animé para probar simplemente si me gustaba o no, terminé
teniendo pesadillas. Ni fingiría, ni puedo fingir que me gustan ese tipo de
cosas. Y siento que esas cosas son casi de lo único que hablan últimamente.
Twitter se pobló de fotos coreanas y tweets dedicados a los integrantes de la
banda que tanto les gusta, dedicados a personas que muy difícilmente lo lean.
Facebook lo mismo. El celular lleno de su música, la cual escuchan prácticamente
Todo el día. Cuando se encuentran en el colegio, pueden hablar 10 minutos sobre
la banda y recién después de eso saludarme a mi que estoy al lado (lo digo por
experiencia). Y así es como una banda que se encuentra en otro continente me
esta, por así decirlo, “desplazando”. A mi amiga ya no le intereso, y es una
realidad que empecé a afrontar hoy. Es algo que hay que aceptar.

Y bueno, estoy decidida a empezar a ir a una
psicóloga, o al menos a seguir hablando con Grace. Porque si bien hay cosas que
puedo hablar con amigas, en estos espacios me encuentro a mi misma. Me entiendo.
Y puedo ser sincera conmigo. Por lo que voy a ver que haré. En principio ya es
un progreso todo lo que pasó en el día. Hasta el mismo hecho de que me
encuentre acá escribiendo; si bien me gusta, ya había perdido la costumbre de
escribir. Asique nada, estoy mucho mejor. Me siento mas liviana, mas contenta o
conforme. Creí que iba a durar mas todo esto. Pero con un empujoncito, acá me
encuentro, mejor que hace 2 semanas. Prometo seguir escribiendo más seguido. Ya
la próxima voy a hablar de otras cosas, mas cotidianas y mejores en algún
sentido. Adiós
Just because everything's changing doesn't mean it's never been
this way before.
All you can do is try to know who your friends are, as you head
off to the war.
Pick a star on the dark horizon and follow the light.
You'll come back when it's over. No need to say goodbye.