Cada vez que leas esto, tenes que acordarte que Maca te ama :)

She will be loved.

24 de agosto de 2012




Porque al final siempre aprendes que las personas cambian, que tú cambias, que no hay nada imposible y que todo vale la pena por alguna razón.  Aprendes a valorar los pequeños detalles y que las decisiones solo dependen de ti. Que puedes escuchar miles y miles de opiniones, pero que la última palabra, siempre será la tuya. Que no es bueno decidir por lo que les gusta a los demás. Que la vida es muy corta y que a pesar de ello, lo bueno se hace esperar.



Enchufé el celular al equipo de música. Busqué “18” de Moby. Ya subí la temperatura de la estufa. Y siento que quiero dormir un rato. Sin embargo, aunque no creí que fuera posible, nuevamente tengo ganas de escribir. Es cierto, hace tiempo dejé de hacerlo con frecuencia, pero ahora lo estoy haciendo por una cosa que pasó hoy.
 Voy a empezar contando que me desperté mal. Ya desde la mañana sentía una angustia rara. Y si bien casi nunca me acuerdo de lo que sueño, hoy sí, me acordé. Pero me levanté como siempre y fui al colegio, tratando de imaginar que era un solo día más, pero no funcionó. Ya me había decepcionado de mi misma ayer, cuando mi profesora de física entregó los exámenes. Me saqué un 5, y tengo que levantar un 6 que tengo en el primer trimestre. Me dio mucha bronca, porque yo sabía sobre el tema. Hubiera podido aprobar. Y de hecho el mayor puntaje perdido fue por causa de un error tan simple como pocas cosas lo son hoy en día. Pero al fin y al cabo, me decepcioné de mi misma. Por otro lado, hoy participé en la clase, sentí que estaba reparando mi error con el último examen que había rendido, y dentro de todo la hora se pasó rápido.

 Y acá empezó a empeorar. Me acaba de dar como una mínima puntada de sólo acordarme, pero la sentí igual. En la segunda hora me entregaron el examen de geografía, para el cual había estudiado mucho, y hasta creí que tenía posibilidades de que me hubiera ido bien. Pero no, no fue así. Cuando vi la nota, no dije nada. Me sentí decepcionada de mi misma una vez más. Por lo que me acerqué a la profesora y le pedí si me dejaba ir a hablar un rato con la psicopedagoga. Si mal no recuerdo, apenas salí del salón, relajé los músculos de la cara y se me fueron escapando de a poco las lágrimas. Me fui al baño y entré al que está al fondo. Cerré la puerta y me quedé ahí en cunclillas tapándome la cara. No tengo mucha noción del tiempo, pero habré estado unos diez minutos así. Es más, en un momento iba a salir para refrescarme un poco la cara, pero como escuché que dos chicas venían no salí y traté de que ni si quiera supieran que había alguien ahí adentro. Hasta que se fueron, me lavé la cara, y me fui a buscar a Grace, la psicopedagoga.
 Sabía que necesitaba hablar con ella. Yo sé que cuento con varias personas en el colegio, pero necesitaba estar prácticamente sola, contenida, y sobre todo, necesitaba entender qué me estaba pasando, o por qué estaba tan angustiada. Asique fui y enseguida me atendió. Cuando me senté a hablar con ella, no sabía por donde empezar. Y cuando se me ocurrió, por alguna razón me puse tan mal que, hasta que no me calmé, no pude hablar, porque me pasó algo que detesto. No podía hablar porque me ganaba el llanto. Fue más fuerte que yo y lo solté.
 Cuando empecé a hablar, de a poco empecé a relajarme cada vez un poquito más. Me costó, lo admito, y en el medio del relato también tenía que agarrar uno de los pañuelos que me dio ella para secarme las lágrimas. Pero más allá de eso pude entender un poco mejor las cosas. Y más que nada, me sentí contenida. Mas allá de que Grace no haya dicho mucho, porque de hecho nunca lo hace, soy yo la que debe hablar; pero me sentí escuchada, ayudada, entendida. Pude liberar una carga que, aunque no me daba cuenta, al no hablar de eso, o hasta escribir sobre eso, me estaba matando.
 Le conté qué había soñado a la mañana porque dentro de todo bastante me acordaba. Soñé cosas que no me dejaron con más que una angustia inexplicable. Soñé con mi tía.  Estaba yo con un grupo de gente en una especie de cine, y ella en un momento se para en una tarima, queda mas alta que yo y los demás. Se larga a llorar y empieza a gritar con una mezcla de enojo y tristeza. Parecía como si demostrara que yo la hubiera decepcionado. De hecho empezó a hablarme a mí, pero no entendí bien sus palabras, sé que no estaba de acuerdo con algunas cosas que me dijo. Lo más raro es que esas cosas que me daba a entender yo no las hacía ni las hago. Ahora que me acuerdo, también soñé con especies de exámenes y chicas y chicos de otras divisiones que venían a decirme que todo iba a estar bien, que no me pusiera mal. Asique me explicó un poco lo que venía pasando y me ayudó a analizar qué significaba un todo eso mediante algunas suposiciones.
 Mientras tanto, al lado se escuchaban gritos, llanto, y hasta miraba como se movía la especie de “pared” que separa al gabinete de ese sector. Cuando salí ya mucho mas calmada, me encontré con Tatu. Pero venía tan liberada que poco entendí sobre algunas cosas que me dijo. Una de ellas la entendí cuando subí. Me encontré con que la mayoría estaba afuera de los salones. Sucedió que como todo el personal del colegio tuvo una reunión con los directivos el día anterior, se ajustaron ciertos detalles que tienen que ver con nosotros, los estudiantes. Y uno de ellos fue el uso del uniforme. Lo que pasó fue que una preceptora se puso a ‘hablar’ con una alumna porque no tenía el uniforme adecuado, y como discutieron se la llevó a dirección para hablar con otros de los directivos. Eso era lo que ocasionaba tanto lío al lado.
 Al volver cada 4to a su salón, nos tocaba una hora más con la profesora de Geografía. Cuestión que nos pusimos a hablar sobre lo que había pasado hacía unos minutos afuera, sobre el tema del uniforme, la chica en dirección, la preceptora. Y ese fue nuestro tema principal. Nuestra preceptora. Empezamos a expresarle el trato que tiene hacia nosotros. Cómo nos sentíamos cuando ella nos venía a retar, la mayor parte de las veces, sin razón alguna. Le contamos toda la situación. Y la particularidad que tiene esta profesora es que sabe escucharnos, entendernos, y ayudarnos. Por lo que su intención fue que nos pusiéramos un poco en el lugar de esta preceptora para entender por que el mal trato hacia nosotros, aunque no lo justificara.
 Ahí siguió todo. Empezó a hablar sobre algo que recuerdo, dentro de todo, bastante a menudo. Empezamos a hablar sobre la situación que la preceptora tuvo que vivir con Pancho, su hijo y amigo mío, y sobre Martín, su marido y amigo de mis papás. Todos empezamos a rearmar un poco la historia, de cómo ya no están porque habían fallecido en un choque hace ya 6 años. Cuando la profesora nos lo recordó y empezó a comentar sobre lo difícil que sería pasar por esa situación, se le quebró la voz. Y en ese momento nos quebramos todos con ella. Vi a chicas secarse unas lágrimas sinceras que les salieron cuando iban escuchando hablar a la profesora. Fue algo que nunca habría imaginado que pasaría. Pero sucedió, y en ese momento volvió a vencerme algo superior a mi misma y se me empezaron a caer las lágrimas.
 Me acordé de lo que fue la pérdida de mi amigo a los 10 años. Me estoy acordando de lo asustada que me sentí el día que llamaron a casa para contar lo que había pasado. Me acuerdo como si hubiera sido ayer. Estaba caminando y lo ví a mi papá tirado o recostado en el puf, con las manos atrás de la cabeza (como almohada). Me acuerdo que le pregunté si estaba bien o qué le pasaba y no me contestó nada. Fue ese el momento en el que me di cuenta de que algo iba muy mal y me asusté, hasta que mi mamá me contó que había pasado y lo entendí. Me acuerdo de cuando llegamos al colegio y todas eran miradas de desconcierto. Pocos eran los que hablaban. Hasta que nos llamaron a nosotros y al C al patio verde, y nos empezaron a hablar sobre lo que había pasado. Me acuerdo que escuché todo con claridad. Me acuerdo de ver a todos llorando. Y sin embargo yo miraba para abajo y no decía ni hacía nada. Pero cuando empezamos a subir las escaleras me pasó lo mismo que hoy. No pude aguantar mas hasta tal punto que no pude contener las lágrimas de ninguna forma. Me acuerdo de estar abrazada a mi álbum de stikers, casi tapándome la cara porque, hasta el día de hoy, muy pocas veces he llorado con gente viéndome.
 Asique nada, digamos que ahí terminó masomenos todo. Después del cole, como estaba lloviendo y Manu no iba al centro, Tade me preguntó si quería ir con ellos y acepté. Y creo que fue lo mejor que pude hacer, porque desde ese momento estuve mucho mejor. Fue la primera vez que me reí sinceramente en el día con los chicos. Hable bastante con Agus, con Tade mismo, hasta con Coco. Pero con todos la pase bien, enfoqué la cabeza en otra cosa prácticamente sin darme cuenta. Después fuimos a educación física y también se me pasó volando.
 Igualmente, cuando hoy estaba hablando con Grace, me di cuenta de algo con unas palabras que dijo ella. “Lo que pasa es que tu amiga ya no tiene tiempo para vos, sino que tiene mas interés en esa banda”. No recuerdo bien si fueron las mismas, pero esa fue la idea, y en el día de hoy lo admití. Venía poniéndome mal porque esa misma chica es quien llegó a decirme que era “prácticamente una de las únicas buenas personas en las que se puede confiar en ese colegio”. Esas fueron sus palabras días antes de las vacaciones de invierno. Hoy? Hoy me saluda como si fuera una chica nueva. Ya no tengo tema de conversación con ella. Desde que le empezó a gustar una banda coreana siento que me desplazó. Es esa la verdad. Ya la mayoría sabe que tengo una especie de xenofobia para con las personas asiáticas. Me pongo incómoda o nerviosa inconscientemente cuando estoy con una persona de nacionalidad china, coreana, japonesa, (etc) hasta en un ascensor. Es algo que no controlo. Y la única vez que intenté ver animé para probar simplemente si me gustaba o no, terminé teniendo pesadillas. Ni fingiría, ni puedo fingir que me gustan ese tipo de cosas. Y siento que esas cosas son casi de lo único que hablan últimamente. Twitter se pobló de fotos coreanas y tweets dedicados a los integrantes de la banda que tanto les gusta, dedicados a personas que muy difícilmente lo lean. Facebook lo mismo. El celular lleno de su música, la cual escuchan prácticamente Todo el día. Cuando se encuentran en el colegio, pueden hablar 10 minutos sobre la banda y recién después de eso saludarme a mi que estoy al lado (lo digo por experiencia). Y así es como una banda que se encuentra en otro continente me esta, por así decirlo, “desplazando”. A mi amiga ya no le intereso, y es una realidad que empecé a afrontar hoy. Es algo que hay que aceptar.


 Y bueno, estoy decidida a empezar a ir a una psicóloga, o al menos a seguir hablando con Grace. Porque si bien hay cosas que puedo hablar con amigas, en estos espacios me encuentro a mi misma. Me entiendo. Y puedo ser sincera conmigo. Por lo que voy a ver que haré. En principio ya es un progreso todo lo que pasó en el día. Hasta el mismo hecho de que me encuentre acá escribiendo; si bien me gusta, ya había perdido la costumbre de escribir. Asique nada, estoy mucho mejor. Me siento mas liviana, mas contenta o conforme. Creí que iba a durar mas todo esto. Pero con un empujoncito, acá me encuentro, mejor que hace 2 semanas. Prometo seguir escribiendo más seguido. Ya la próxima voy a hablar de otras cosas, mas cotidianas y mejores en algún sentido. Adiós

Just because everything's changing doesn't mean it's never been this way before.
All you can do is try to know who your friends are, as you head off to the war.
Pick a star on the dark horizon and follow the light.
You'll come back when it's over. No need to say goodbye.

11 de agosto de 2012



Voy a empezar diciendo que agradezco el día que me hice un blog. Pero, que ironía. ¿no? Pensar que así empecé a conocer lo poco que conozco de él; así empecé a caminar el lugar donde me encuentro ahora; así empecé a enamorarme, y ahora acá estoy, tratando de escapar de mi misma. De tomarme un respiro. 
Claramente en Twitter no podía seguir poniendo canciones y esas cosas (que, para variar, eran las mismas o parecidas a las que venía poniendo él), y menos todavía puedo ilusionarme con que ciertas cosas lo menos probable es que puedan llegar a estar destinadas a mi. No puedo caer en esa tentación de hacerme la cabeza, o de seguir escribiendo canciones para él hasta llegar a este punto. No puedo hacer mucho más que lo que hago tampoco. Ya le dije todo, hace unos 5 meses ya que me declaré, que le dije lo que me pasaba, y recibí una respuesta que no me esperaba; algo que nadie más podría haber dicho. No imaginen que fue la gran cosa, pero para mi fueron simples palabras que me llegaron mas que cualquier cosa. Y nadie me hubiera podido responder de mejor forma que lo hizo él. “Y que no crea en el amor, a veces la gente te enseña a amar y a creer no? me dijo. Es el día de hoy, la instancia en la que sigo esperando. No se qué, porque no creo que pase nada, pero sigo esperando. Vamos a ser sinceros de paso; yo podré ilusionarme, soñar, hacerme la cabeza, la re historia, hasta perseguirme, pero en el fondo siempre fui consciente de que es muy difícil llegar a encontrar lo que quiero. Tal vez sea esa la respuesta a lo que me viene pasando hace tanto. Tal vez no bajo los brazos porque es algo que quiero en serio y lo tengo que conseguir por mi misma. Y tal vez sea la misma razón por la que a veces trato de negar lo que me pasa. Muchas veces quiero hacerme entrar en la cabeza que ya pasó, que es algo platónico y que es una fantasía mía. Pero cuando empiezo a poner frases en Twitter (generalmente a la noche), me doy cuenta que soy totalmente sincera a la hora de publicar esas cosas. Me doy cuenta de que no me miento a mi misma como la mayoría del día, tratando de pensar que ya se me pasó la locura con el. Me doy cuenta de que me siguen pasando cosas y a la vez, de que, al momento de publicar esas cosas, no pienso en nadie más que él. Por mas que no quiera,  hace poco tuve que admitir por tercera vez, después de haber tratado de negar lo que me pasa con él, que hasta es, digamos, la principal razón por la que últimamente no puedo dormirme antes de las 2:00 am. Y eso de hablarle, eso que antes solía hacer tan seguido, ya ni si quiera sirve. Ya no me hace tan bien. Apostaría que me responde más por compromiso o por principios que por tener las mínimas ganas necesarias para hablar con una persona. Asique nada; esto es el desamor por el que estoy pasando. Si bien hay frases que tienen razón completamente, como “La vida me dijo a gritos que nunca te tuve y nunca te perdí” de SB, tengo que admitir que es como si ya lo conociera, como si lo estuviera perdiendo, aunque lo único que estoy perdiendo es su respuesta cuando le hablo.

Pero bueno, de cualquier forma no creo que cambie mucho la situación. Simplemente necesitaba expresarme tal y como hacía antes. Tal vez no sea la mejor redactando ni usando las palabras adecuadas, pero escribir en este blog que me acompaña desde hace tanto, me llena. Gracias nuevamente blog