Cada vez que leas esto, tenes que acordarte que Maca te ama :)

She will be loved.

26 de marzo de 2014


Necesito que esta canción grite ya por mí. Por favor.


21 de marzo de 2014



Más de una vez he escuchado a las personas citar la frase “Todo pasa por algo”. Incluso yo lo he hecho. Sin embargo no se trata de algo más en lo que nos aferramos. Cuando no tenemos certezas de nada recurrimos a esa frase. Actualmente llegué a ese punto. A esa instancia en el que tengo la necesidad de creer que lo que sucedió, era necesario que pasara. Por qué? No sé. Me da tranquilidad querer creer que a algunos nos suele pasar que nos desviamos del camino y para volver necesitamos una filosofía de vida o algo a qué aferrarnos.
En esta ocasión es eso mismo lo que voy a hacer. Dado que no hay vuelta atrás. Dado que no existen las máquinas del tiempo y sé que no voy a poder volver en el tiempo para ir y decirme “flaca, antes hacete un favor y pensalo dos veces”. Dado que no hay tal magia como para cambiar las cosas que ya pasaron. Dadas esas cuestiones lo único que nos queda es aceptar que lo que ocurrió ya pasó, y una vez aceptado, aprendeder a vivir con ello o, en su defecto, asumir que en algún momento tuvimos que vivir con eso y atravesarlo.
Voy a seguir trabajando en esto de tratar de considerarlo como una experiencia necesaria. Como un error que tenía que cometer para aprender. Si tuve que llegar a esto, creo que se debe a que tal vez necesitaba replantearme quien soy yo hoy en realidad. A que tenía que tener en claras ciertas cosas con respecto a mí misma. Y al no tenerlas presentes y haber comenzado a dudar, la vida me puso una piedra más en el camino. Tropecé. Y dolió (duele). No voy a negarlo. Pero ya está. Tal vez sólo fue una lección. Tal vez, más allá de si yo la consideraba necesaria o no, lo era.
Al principio analizaba la situación desde el punto de si lo merecía o no. Pero ahora la veo no tanto como una cuestión de lo que uno merece, sino como cuestiones que se dan, y lo que tengo que hacer yo al respecto. Las cartas ya están jugadas. La diferencia está en que para mí esa partida terminó. Y ahora voy a seguir jugando, pero esta vez con mis propias reglas.
Siempre me pesó mucho la necesidad que tengo por sentirme apoyada. Y en esta ocasión hubo un tiempo en el que me sentí sola. Sentí que habían cosas que estas personas cercanas a mi no veían, no habían notado, o no creían. A partir de eso sentí que me reprimí a mi misma. Tuve dos caras. Y la segunda cara, esa que me decía que había algo que no me cerraba, esa segunda que sentía no reconocerme, esa segunda cara quedó muy en el fondo mío. “Grave error” podría pensar, como hice al principio. Pero ahora ya no. Si tenía que aprender, por lo que tenía que sentirme sola para darme cuenta, y por eso las circunstancias lograron que los demás no coincidieran con esa segunda cara, lo hice. Necesitaba sentirlo y vivirlo en carne propia. Una vez que sentí eso, pude descubrir que otras dos personas cercanas tenían una mirada distinta, y veían las cosas como yo. Irónico. Lo fue realmente. Porque hablábamos, y no me decían cosas buenas o agradables. Pero a medida que lo hacían me iba volviendo el alma al cuerpo. Recuperé mi paz. Descubrí que la segunda voz interior de la que hablaba recién, por mas que la había reprimido, tenía razón. Yo me desconocí. No estaba errada en eso. Y a partir de ese momento pude empezar a afrontar las cosas.
Con eso me doy cuenta también de que todo tiene su tiempo. Se deben enfrentar las situaciones, sí. Pero si se dan para que aprendamos algo, antes se tiene que aprender. Luego se comienzan a asumir las cosas. Y recién después de esa instancia se empiezan a superar para darnos espacio a algo nuevo. Todo lleva su tiempo, sus reflexiones.
“Todo pasa por algo”. Esa frase es la que hoy en día me esta sirviendo de apoyo para seguir. Se convirtió en mi filosofía. Me sirve para motivarme a darle un sentido a las cosas y seguir. Al fin y al cabo seguir. De eso para mi se trata la vida. Por más que tengamos que pasar por ciertas situaciones, una vez que sucedieron y están las cartas en la mesa, se trata de reorganizarlas. Y una vez terminado el partido, empezar de nuevo. Se trata de darle forma y dejarle nuestro sello a todas las situaciones que se nos presenten. Si tiene que ver con nosotros, nosotros debemos hacer notar quienes somos. Tener clara nuestra esencia, y dejar una marca. Seguir.