Creo que todos
sabemos que el amor puede aparecer disfrazado de muchas formas en nuestras
vidas. Cada uno lo puede comprobar mirando a su alrededor. Si alguna vez uno fue
capaz de abrirse como persona a alguien a tal punto de llegar a tenerle cariño,
lo va a poder ver fácilmente. Por lo general en algún punto o en algún lugar
muy dentro de nosotros, de una forma u otra solemos demostrar el cariño que le
tenemos a las personas que queremos. El más común creo yo es el amor que
proviene de la familia, aquel que nunca pero nunca va a fallarte. La familia es
primero, y por mas que a veces reniegue y me fastidie con ellos, siempre lo voy
a sostener. También puede aparecer mediante amistades; algunas se vuelven tan
grandes que llegas a sentirlos familia. Y incluso las mascotas y animales;
tienen tanto amor para dar y sin embargo reciben tan poco... Son realmente
admirables.
Sin
embargo, a pesar de que doy y recibo amor de esas formas, hace mucho que no amo
a alguien como pareja, como compañero. Muchas chicas de mi edad tienen en mente
pocas cosas más allá del viaje a Bariloche el año que viene, y le quitan
demasiado valor o importancia a esto. Ya no les interesa tener un compañero de
vida, por así llamarlo; cambiaron sus preferencias. No obstante, las mías no. Y
lo mas triste acá viene a ser que por más que me gustaría tal vez estar en
pareja con alguien, no soy capaz de abrirme lo suficientemente a nadie por
ahora. Si bien puedo salir una noche a bailar, se me podrán insinuar y tirar
chicos. Pero yo difícilmente les doy una chance. Porque lo que buscan en los
boliches no suele ser algo que me interese (hablando en general). Y
lamentablemente, últimamente lo que buscan es sólo eso. Pasar el rato. Realmente
no lo critico, y no me parece algo malo. Todo lo contrario; saben lo que
quieren y viven de la forma que les gusta. Pero no es lo que yo quiero. Y últimamente
nada me viene bien.
Todo esto
me hace sentir sola. Hoy me ponía a pensar, y hace mucho que no me enamoro en
serio. Podrá sonar cursi, meloso, como quieran llamarlo. Pero a pesar de que me
quieran, hace mucho tiempo que yo no quiero a nadie de la forma que solía
hacerlo. No se qué me viene pasando. Tal vez es normal. Tal vez no hay nadie que
yo realmente quiera que me conozca. No suelo darles oportunidades. Últimamente
estoy muy exigente, y si les doy una oportunidad, ni me arrepiento ni siento
que haya servido de algo. Lo único bueno es que no me quedo con la duda, esa
que te carcome la cabeza, del “qué hubiera pasado si”. Pero más allá de eso, no
hay nada. Últimamente no siento nada real por nadie. Y cabe aclarar que en
cierto punto me preocupa. Porque me pregunto por qué, y no sé que responderme a
mi misma. No entiendo por qué estoy tan cerrada, o si es solo mi sensación.
En fin.
Hace mucho que no siento todas esas cosas que a la mayoría nos pasa con nuestro
primer amor. En menor o mayor escala, pero uno a partir de ahí se da cuenta y
conoce lo que es Amar. Para mí hoy en día
no
importa a quién amemos, tampoco importa ser correspondidos o si la relación es
duradera. Basta con la experiencia de amar; eso nos transforma. Es por
eso que me gustaría, después de tanto tiempo, que apareciera alguien que
despertara algo en mi. Sí, despertar, ya que lo último que haría sería
obligarme a amar a alguien. Jamás se me ocurriría. Así que nada. Hacía mucho
que no escribía y necesitaba sacar todo esto de adentro. Plasmarlo en algún
lado, y nada mas oportuno que mi blog que siempre va a estar para mi.
