Cada vez que leas esto, tenes que acordarte que Maca te ama :)

She will be loved.

21 de octubre de 2013


Creo que todos sabemos que el amor puede aparecer disfrazado de muchas formas en nuestras vidas. Cada uno lo puede comprobar mirando a su alrededor. Si alguna vez uno fue capaz de abrirse como persona a alguien a tal punto de llegar a tenerle cariño, lo va a poder ver fácilmente. Por lo general en algún punto o en algún lugar muy dentro de nosotros, de una forma u otra solemos demostrar el cariño que le tenemos a las personas que queremos. El más común creo yo es el amor que proviene de la familia, aquel que nunca pero nunca va a fallarte. La familia es primero, y por mas que a veces reniegue y me fastidie con ellos, siempre lo voy a sostener. También puede aparecer mediante amistades; algunas se vuelven tan grandes que llegas a sentirlos familia. Y incluso las mascotas y animales; tienen tanto amor para dar y sin embargo reciben tan poco... Son realmente admirables.

Sin embargo, a pesar de que doy y recibo amor de esas formas, hace mucho que no amo a alguien como pareja, como compañero. Muchas chicas de mi edad tienen en mente pocas cosas más allá del viaje a Bariloche el año que viene, y le quitan demasiado valor o importancia a esto. Ya no les interesa tener un compañero de vida, por así llamarlo; cambiaron sus preferencias. No obstante, las mías no. Y lo mas triste acá viene a ser que por más que me gustaría tal vez estar en pareja con alguien, no soy capaz de abrirme lo suficientemente a nadie por ahora. Si bien puedo salir una noche a bailar, se me podrán insinuar y tirar chicos. Pero yo difícilmente les doy una chance. Porque lo que buscan en los boliches no suele ser algo que me interese (hablando en general). Y lamentablemente, últimamente lo que buscan es sólo eso. Pasar el rato. Realmente no lo critico, y no me parece algo malo. Todo lo contrario; saben lo que quieren y viven de la forma que les gusta. Pero no es lo que yo quiero. Y últimamente nada me viene bien.

Todo esto me hace sentir sola. Hoy me ponía a pensar, y hace mucho que no me enamoro en serio. Podrá sonar cursi, meloso, como quieran llamarlo. Pero a pesar de que me quieran, hace mucho tiempo que yo no quiero a nadie de la forma que solía hacerlo. No se qué me viene pasando. Tal vez es normal. Tal vez no hay nadie que yo realmente quiera que me conozca. No suelo darles oportunidades. Últimamente estoy muy exigente, y si les doy una oportunidad, ni me arrepiento ni siento que haya servido de algo. Lo único bueno es que no me quedo con la duda, esa que te carcome la cabeza, del “qué hubiera pasado si”. Pero más allá de eso, no hay nada. Últimamente no siento nada real por nadie. Y cabe aclarar que en cierto punto me preocupa. Porque me pregunto por qué, y no sé que responderme a mi misma. No entiendo por qué estoy tan cerrada, o si es solo mi sensación.

En fin. Hace mucho que no siento todas esas cosas que a la mayoría nos pasa con nuestro primer amor. En menor o mayor escala, pero uno a partir de ahí se da cuenta y conoce lo que es Amar.  Para mí hoy en día no importa a quién amemos, tampoco importa ser correspondidos o si la relación es duradera. Basta con la experiencia de amar; eso nos transforma. Es por eso que me gustaría, después de tanto tiempo, que apareciera alguien que despertara algo en mi. Sí, despertar, ya que lo último que haría sería obligarme a amar a alguien. Jamás se me ocurriría. Así que nada. Hacía mucho que no escribía y necesitaba sacar todo esto de adentro. Plasmarlo en algún lado, y nada mas oportuno que mi blog que siempre va a estar para mi.