Es duro para
mi ponerme ahora a pensar en esos días que pasábamos juntos. Esos días que nos juntábamos todos a tomar algo, nos juntábamos
en nuestras casas, nos reíamos,
nos divertíamos, llegábamos a
jugar algunos juegos como el jenga, el tuti fruti y a la play. Esos días eran lo mejor que me podía pasar. Era juntarnos 4 o a veces hasta 5 días a la
semana en vacaciones. Era estar feliz, pasarla bien, con quienes yo más quería.
Era pasar los días todos juntos.
Pero yo me
pregunto, y ahora? Que me queda? Ahora no me queda nada de eso. Ahora los veo
como si nunca hubiéramos sido nada. Como si no hubiera existido nunca tal
amistad. Como si fuéramos desconocidos.
Siento que ya no les
importo. Y puede parecer estúpido
esto que digo. Pero la verdad es que me duele. Sé también que no es la primera
vez que me pasa. Que tendría que haber aprendido algo. Pero sin embargo todavía los quiero y me
importan mucho. Y estos momentos en que pienso en las cosas que pasamos y ya no hay nada, ni si quiera parecido,
me destruye. Hace que me sienta poco importante. No querida, no apreciada. Y la
verdad, una de las cosas que mas necesité, y lo voy a seguir haciendo siempre, es
que las personas me demuestren que me quieren; que me demuestren su aprecio. Cosa que últimamente no me pasa mucho. Y por eso
vivo colgada, en la nada, y a veces hasta no se que me pasa. Quisiera volver el
tiempo atrás, a ciertos días, y vivirlos una y otra vez, que no se terminara nunca


No hay comentarios:
Publicar un comentario