Cada vez que leas esto, tenes que acordarte que Maca te ama :)

She will be loved.

10 de abril de 2020

Cuarentena

Al final uno de los motivos por los cuales volvés siempre a este lugar, es porque es una de las pocas maneras que tenés de comunicarte con vos misma, tanto a futuro como en el pasado, no?

Bueno, acá va una de las cosas que te diste cuenta (me di) recién. Y aunque parezca que sé lo que estoy por decir, no voy a saberlo hasta escribirlo. Fua.

Por más que las ideas parezcan mega firmes, no siempre son tan absolutas. Mis ideales, no son mas que un ideal. Si no los llevo a cabo, a mi realidad con un cable a tierra, quedan en la nada.  En mera poesía. Divina forma de vida esa de pasármela filosofando con mate de por medio. Pero el sentimiento (que siempre se hizo presente) fue mas fuerte, y a la primera que vio oportunidad se hizo notar. De nada me sirvió haber charlado conmigo ni con nadie todo lo hablado, si solo quedaba en charlas con mates. Las amo. No quiero sacarles merito alguno. Porque realmente me inspira y creo en eso. Pero hay que hacerse cargo de todo, y eso conlleva tanto filosofía de vida como sentimientos.
El punto medio entre eso, esa convivencia necesaria, descubrí que se encuentra en algún punto exactamente opuesto a la hipocresía.

Estaba por preguntarme, cómo tuve la conciencia tranquila durante tanto tiempo. Sí, me lo pregunto entre copas. Pero creo que por eso, la pregunta es más sincera aún. De nada sirve hacerme la boluda, de nada. Siempre voy a poder creer que sí, porque puedo mantener por un tiempo las cosas bajo la alfombra, hacerme la boluda, pero para qué?
Al final, me siento hipócrita, para conmigo misma. Eso es lo que más me hiere el ego. Y sin embargo, darme cuenta de eso a tiempo y hacerme cargo de eso, tal vez me salve de que me hiera algo más, como los sentimientos, que ya bastante baqueteados están.
“Hablando la gente se entiende”. Cómo me gustó llenarme la boca con eso, siempre. O tal vez siempre creí fielmente en eso,  y últimamente sólo fui una hipócrita.
Por qué no hablo?

Me cuesta. Me di cuenta recién. Viva bárbara. Qué fácil es hablar de la vida de los demás. Ayudando a todo el mundo siempre. E impidiendo que cualquier persona me ayude a mí. Porque ni yo hablo de mí.

Creo que el sentido de esto, es marcar el punto en el que tomé consciencia de eso. Dejar en claro que puedo hacer lo que quiera de ahora en más, así como hice siempre. Puedo seguir en la misma, o bien puedo calzarme los ovarios como correspondería, detectar todo lo que soy y lo que me pasa, y hacerme cargo de eso.

No ser una cagona del orto. No ser una cobarde, no tener miedo de aceptar las cosas que siento. A la mierda la poesía. Pero esta nota no arrancó jamás con la intención de hacer más bonito este blog que por poco sólo junta telarañas.

Tal vez, y con suerte, me haga replantearme que no soy tan capaz como creía, y no como algo malo. Pero siempre es bueno cuestionar. Y sobre todo cuestionarme a mí misma. Creía que la venía llevando bien? Sí, como una campeona. Y nada que ver. Más me vale dejar de ser tan vanidosa. Tanto jodí toda mi vida con el narcisismo, con mi ego, que al final me está llevado puesta, al punto de hacer ojos ciegos conmigo misma.

Si no me cuestiono yo, nadie o poca gente lo va a hacer. Y la idea es llegar a algo con eso. Avivarme.  Basta con eso de esconder sentimientos la yuta madre. No se llega a nada así. No es blanco o negro. Pero entre grises tibios y la cobardía hay un abismo. Y lejos estoy de querer ser una cagona de mierda.

Avivate, Pau. Por favor… Cuando releas esto quiero decirte que tal vez en el fondo puedas autoconvencerte de que charlar y expresarte es lo tuyo. Pero tal vez te equivoques. Que las personas se abran con vos, no significa que vos te abras de la misma forma con las personas. Estuvo todo el tiempo ahí, delante de tus ojos, y no es que no lo supiste ver. No quisiste. Te hiciste la boluda. Dolía menos. Era más fácil leer libros de filosofía, resaltar frases, e ir a shows de Darío que hacerte cargo y hablar con tus amigxs de lo que te estaba pasando. No vuelvas a hacer eso.

Hablá. Como te salga. Como puedas. Pero vas a llegar más lejos así. Y aunque no parezca, te va a doler menos y te va a ahorrar banda de maquineos  innecesarios.
Rompé con tu esquema de cangrejo. O mantenelo. Pero abandoná cada tanto esa comodidad. Esa carcaza.  Tomate un mate con alguien que te quiere. Sincerate. Contale tus inquietudes y miedos. Tus vergüenzas. Tomá los consejos que das.

Querete como querés al resto. Cuidate de la misma forma. Acepta Todo de vos. Y seguí creciendo.

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