Al final uno de los
motivos por los cuales volvés siempre a este lugar, es porque es una de las
pocas maneras que tenés de comunicarte con vos misma, tanto a futuro como en el
pasado, no?
Bueno, acá va una de las
cosas que te diste cuenta (me di) recién. Y aunque parezca que sé lo que estoy
por decir, no voy a saberlo hasta escribirlo. Fua.
Por más que las ideas
parezcan mega firmes, no siempre son tan absolutas. Mis ideales, no son mas que
un ideal. Si no los llevo a cabo, a mi realidad con un cable a tierra, quedan
en la nada. En mera poesía. Divina forma
de vida esa de pasármela filosofando con mate de por medio. Pero el sentimiento
(que siempre se hizo presente) fue mas fuerte, y a la primera que vio
oportunidad se hizo notar. De nada me sirvió haber charlado conmigo ni con
nadie todo lo hablado, si solo quedaba en charlas con mates. Las amo. No quiero
sacarles merito alguno. Porque realmente me inspira y creo en eso. Pero hay que
hacerse cargo de todo, y eso conlleva tanto filosofía de vida como
sentimientos.
El punto medio entre eso,
esa convivencia necesaria, descubrí que se encuentra en algún punto exactamente
opuesto a la hipocresía.
Estaba por preguntarme,
cómo tuve la conciencia tranquila durante tanto tiempo. Sí, me lo pregunto
entre copas. Pero creo que por eso, la pregunta es más sincera aún. De nada
sirve hacerme la boluda, de nada. Siempre voy a poder creer que sí, porque
puedo mantener por un tiempo las cosas bajo la alfombra, hacerme la boluda,
pero para qué?
Al final, me siento
hipócrita, para conmigo misma. Eso es lo que más me hiere el ego. Y sin
embargo, darme cuenta de eso a tiempo y hacerme cargo de eso, tal vez me salve
de que me hiera algo más, como los sentimientos, que ya bastante baqueteados
están.
“Hablando la gente se
entiende”. Cómo me gustó llenarme la boca con eso, siempre. O tal vez siempre
creí fielmente en eso, y últimamente
sólo fui una hipócrita.
Por qué no hablo?
Me cuesta. Me di cuenta
recién. Viva bárbara. Qué fácil es hablar de la vida de los demás. Ayudando a
todo el mundo siempre. E impidiendo que cualquier persona me ayude a mí. Porque
ni yo hablo de mí.
Creo que el sentido de
esto, es marcar el punto en el que tomé consciencia de eso. Dejar en claro que
puedo hacer lo que quiera de ahora en más, así como hice siempre. Puedo seguir
en la misma, o bien puedo calzarme los ovarios como correspondería, detectar
todo lo que soy y lo que me pasa, y hacerme cargo de eso.
No ser una cagona del
orto. No ser una cobarde, no tener miedo de aceptar las cosas que siento. A la
mierda la poesía. Pero esta nota no arrancó jamás con la intención de hacer más
bonito este blog que por poco sólo junta telarañas.
Tal vez, y con suerte, me
haga replantearme que no soy tan capaz como creía, y no como algo malo. Pero
siempre es bueno cuestionar. Y sobre todo cuestionarme a mí misma. Creía que la
venía llevando bien? Sí, como una campeona. Y nada que ver. Más me vale dejar
de ser tan vanidosa. Tanto jodí toda mi vida con el narcisismo, con mi ego, que
al final me está llevado puesta, al punto de hacer ojos ciegos conmigo misma.
Si no me cuestiono yo,
nadie o poca gente lo va a hacer. Y la idea es llegar a algo con eso.
Avivarme. Basta con eso de esconder
sentimientos la yuta madre. No se llega a nada así. No es blanco o negro. Pero
entre grises tibios y la cobardía hay un abismo. Y lejos estoy de querer ser
una cagona de mierda.
Avivate, Pau. Por favor…
Cuando releas esto quiero decirte que tal vez en el fondo puedas
autoconvencerte de que charlar y expresarte es lo tuyo. Pero tal vez te
equivoques. Que las personas se abran con vos, no significa que vos te abras de
la misma forma con las personas. Estuvo todo el tiempo ahí, delante de tus
ojos, y no es que no lo supiste ver. No quisiste. Te hiciste la boluda. Dolía
menos. Era más fácil leer libros de filosofía, resaltar frases, e ir a shows de
Darío que hacerte cargo y hablar con tus amigxs de lo que te estaba pasando. No
vuelvas a hacer eso.
Hablá. Como te salga. Como
puedas. Pero vas a llegar más lejos así. Y aunque no parezca, te va a doler
menos y te va a ahorrar banda de maquineos
innecesarios.
Rompé con tu esquema de
cangrejo. O mantenelo. Pero abandoná cada tanto esa comodidad. Esa
carcaza. Tomate un mate con alguien que
te quiere. Sincerate. Contale tus inquietudes y miedos. Tus vergüenzas. Tomá
los consejos que das.

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